El deterioro en la percepción económica se profundiza y el trabajo se convierte en la principal preocupación, desplazando a la inflación en la agenda social.
El ánimo social en Argentina volvió a registrar una caída por tercer mes consecutivo, de acuerdo a un informe que analiza la percepción de la situación económica y política. En ese marco, el desempleo se posiciona como la principal preocupación, superando a la inflación.
El relevamiento muestra que la evaluación de la situación del país alcanza niveles negativos dentro de la serie analizada, lo que refleja un cambio en las prioridades de la población frente al contexto actual.
En paralelo, las expectativas económicas continúan en retroceso, con un aumento en la proporción de personas que evalúan de manera negativa la situación general y el futuro inmediato.
El impacto también se percibe en la vida cotidiana: 7 de cada 10 argentinos recurren a ahorros, tarjetas o préstamos para cubrir gastos, evidenciando la presión sobre los ingresos.
El desempleo se instala como eje del malestar
La preocupación por el desempleo se consolida a partir de su impacto directo en los hogares. Más del 60% de los encuestados indicó haber registrado despidos en su entorno cercano durante los últimos meses.
En este contexto, crece la demanda social para que se prioricen medidas vinculadas a la generación de empleo y la recuperación de los salarios como eje de la política económica.
El informe también señala una caída en el apoyo al Gobierno, que se reduce por tercer mes consecutivo, incluso entre sectores que anteriormente mostraban una valoración favorable.
A su vez, aumenta la percepción de corrupción y disminuyen los niveles de confianza, factores que inciden en la evaluación general de la gestión.
Menor tolerancia al ajuste y sin capitalización opositora
Otro de los datos relevantes es la baja en la tolerancia al ajuste, que desciende del 42% al 35%, reflejando un desgaste en la aceptación de las medidas económicas.
En paralelo, el informe indica que el descontento social no se traduce en un fortalecimiento de la oposición, que no logra consolidarse como alternativa.
De esta manera, el clima social se configura con el empleo como eje central de la preocupación, en un escenario de deterioro de expectativas y menor respaldo político.

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