La venta de carne de burro comenzó en Chubut con precios más accesibles que la carne vacuna y una estrategia para instalarla como alternativa de consumo en la región.
La carne de burro en Chubut comenzó a comercializarse en Trelew como parte de un proyecto productivo que busca diversificar la actividad ganadera en la región. La iniciativa incluye la venta de distintos cortes y derivados, con el objetivo de posicionarse como una opción dentro del mercado local.
El precio es uno de los factores que explica su crecimiento. Actualmente, el kilo se comercializa alrededor de los $7.500, lo que la ubica por debajo de otros tipos de carne, en un contexto donde el costo de los alimentos impacta en las decisiones de consumo.
En cuanto a su presentación, se ofrece en formatos similares a los tradicionales, como cortes para asado, chorizos y opciones para preparaciones cotidianas. La propuesta apunta a integrarse a hábitos ya instalados en la región.
Sobre el sabor, desde el proyecto señalaron que “es muy similar a la carne vacuna”. Además, indicaron que se trata de una carne que puede adaptarse a diferentes formas de cocción.
Producción y contexto en la Patagonia
El desarrollo de esta actividad se vincula con la situación del sector agropecuario en la Patagonia. La caída en la rentabilidad de la lana y las dificultades productivas impulsaron la búsqueda de nuevas alternativas.
En ese marco, el proyecto busca aprovechar las condiciones de los campos de la región, donde otras actividades ganaderas presentan limitaciones. La cría de burros aparece como una opción dentro de ese escenario.
Desde la iniciativa también remarcaron el valor nutricional del producto. En ese sentido, sostuvieron que “tiene proteínas y bajo contenido graso”.
A su vez, se organizaron degustaciones abiertas para acercar el producto a la comunidad. Estas instancias buscan reducir el rechazo inicial y promover su incorporación en la alimentación cotidiana.
Consumo, prejuicios y expansión
El crecimiento del consumo está atravesado por factores económicos y culturales. Por un lado, el precio más bajo favorece su elección. Por otro, persisten resistencias vinculadas a la percepción del animal.
La aceptación social es uno de los desafíos principales para el desarrollo del producto. El burro suele estar asociado a tareas rurales, lo que influye en la decisión de compra.
En paralelo, el proyecto también evalúa la producción de derivados con potencial de exportación, lo que ampliaría el alcance de la actividad más allá del mercado interno.
De esta manera, la carne de burro se posiciona como una alternativa dentro del esquema productivo de la Patagonia, en un escenario donde el consumo y la economía condicionan nuevas prácticas alimentarias.

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