Cannabis medicinal en la Comarca Andina: trazabilidad, autocultivo y regulación local

Referentes de la región explicaron cómo se organiza el sistema en Lago Puelo, el rol del consejo consultivo y los desafíos para garantizar calidad, control y acceso legal al cannabis medicinal.

El desarrollo del cannabis medicinal en la Comarca Andina avanza a partir de la articulación entre organizaciones civiles y el Estado municipal. En Lago Puelo, ese proceso derivó en la creación de un consejo consultivo y de una división específica de cannabis y cáñamo industrial, con el objetivo de ordenar el acceso a la salud dentro del marco de la Ley 27.350.

Darío Sánchez, presidente del consejo, explicó que la iniciativa surgió en un contexto marcado por vacíos normativos y distintas interpretaciones de la legislación vigente. “El consejo consultivo es un organismo, una herramienta que se estaba construyendo en diferentes provincias del país en el contexto de la ley 27350”, señaló.

En ese sentido, sostuvo que la normativa permitió avances, pero también generó zonas grises en su aplicación. “Nos dejó hacer ciertas cuestiones a varios y otros colegas los dejó hacer abuso de esas leyes”, afirmó.

A partir de ese escenario, comenzaron a organizarse como asociación civil y a relevar experiencias de otras localidades. El objetivo fue construir un esquema local que permitiera regular el cultivo, la elaboración y el acceso al cannabis con fines terapéuticos.

De la organización comunitaria al área municipal

El proceso derivó en la conformación del consejo consultivo y, posteriormente, en la creación de un área específica dentro del municipio. “Creamos un órgano específico como para poder acompañar este tipo de iniciativa”, explicó Yolanda, integrante de la división municipal.

Según indicó, uno de los ejes del trabajo es garantizar el acceso seguro a la medicina en un contexto de demanda creciente. “Vemos que existe ya la demanda, la cantidad de gente que está necesitando el aceite de cannabis”, sostuvo.

Al mismo tiempo, advirtió sobre la circulación de productos sin control. “Vos tenés una gran variedad de aceites y por ahí a mucha gente no le ha funcionado, muchas veces le han hecho cromatografía y no contienen tampoco cannabis”, indicó.

Frente a esta situación, la división municipal trabaja en tareas de acompañamiento, control y orientación para pacientes, cultivadores y profesionales de la salud, con foco en la calidad del producto y en el cumplimiento de la normativa vigente.

Trazabilidad, acceso legal y autocultivo responsable

Uno de los ejes centrales del sistema es la trazabilidad, es decir, el seguimiento del producto desde la semilla hasta el consumo final. “Cuando hablamos de trazabilidad, vamos desde el minuto cero, desde la semilla”, explicó Yolanda, quien detalló que también se articulan vínculos con médicos y laboratorios.

Además, el equipo acompaña a personas que necesitan regularizar su situación legal mediante permisos o recursos de amparo. “Se empezó a recurrir a los recursos amparos, que era como otra forma legal de poder transitar con un aceite de cannabis”, indicó.

Desde el consejo y la división remarcaron que el trabajo está enfocado en el uso medicinal, diferenciándolo del recreativo. “No es de uso recreativo lo que nosotros hacemos tampoco comercialización ni cualquier otro fin que no sea contemplado dentro de las normativas”, aclaró Yolanda.

En esa línea, promueven el autocultivo responsable como herramienta para garantizar autonomía. “Siempre fomentamos el autocultivo que cada quien pueda hacer su medicina para sí mismo o para otro”, señaló. También advirtieron sobre la necesidad de evitar el uso indebido de permisos. “Solicitamos que sea respetuosa la herramienta, porque había mucha gente que no lo precisaba”, explicó.

Finalmente, destacaron que el desarrollo del sector se sostiene en una lógica colectiva. “Estamos construyendo una especie de participación comunitaria”, afirmó Sánchez.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*