La Noche de los Lápices: memoria, estudiantes y una historia que sigue interpelando

Cada 16 de septiembre, Argentina recuerda uno de los episodios más dolorosos de la última dictadura militar: el secuestro y desaparición de estudiantes secundarios en la ciudad de La Plata. La fecha quedó incorporada a la memoria colectiva como la “Noche de los Lápices”, una historia que habla de jóvenes, participación estudiantil, persecución política y terrorismo de Estado.

La Noche de los Lápices ocurrió en septiembre de 1976, pocos meses después del golpe de Estado que había instaurado la última dictadura militar en Argentina. Durante aquellos días, grupos de estudiantes secundarios de La Plata fueron secuestrados en distintos operativos realizados por fuerzas represivas.

Muchos de ellos habían participado en organizaciones estudiantiles y reclamaban, entre otras cuestiones, por el derecho a acceder al boleto estudiantil. Pero reducir aquella historia únicamente a ese reclamo sería dejar afuera el contexto mucho más amplio de persecución política que atravesaba al país.

Los estudiantes fueron perseguidos en un momento en el que la dictadura había comenzado a desplegar un sistema represivo clandestino que incluyó secuestros, torturas, centros clandestinos de detención, asesinatos y desapariciones forzadas.

Entre los jóvenes secuestrados se encontraban Claudia Falcone, María Clara Ciocchini, María Claudia Ramos, Horacio Ungaro, Daniel Racero y Francisco López Muntaner, entre otros. La mayoría continúa desaparecida. Pablo Díaz, otro de los estudiantes secuestrados, sobrevivió y años después pudo brindar su testimonio sobre lo ocurrido.

¿Por qué se recuerda el 16 de septiembre?

La fecha se relaciona con los operativos de secuestro realizados principalmente durante la madrugada del 16 de septiembre de 1976, aunque la persecución y los secuestros de estudiantes se extendieron durante varios días.

Con el paso del tiempo, el caso se convirtió en uno de los símbolos de la represión ejercida contra los jóvenes durante la dictadura. También permitió visibilizar que la violencia estatal no estuvo dirigida únicamente contra dirigentes políticos o militantes adultos: los estudiantes, los trabajadores, los docentes y numerosos sectores de la sociedad también fueron alcanzados por el aparato represivo.

Memoria para comprender el presente

Hablar de la Noche de los Lápices no significa solamente mirar hacia el pasado. También implica preguntarnos qué lugar ocupan los jóvenes en una sociedad democrática y qué importancia tienen derechos como la participación, la organización, la libertad de expresión y el derecho a reclamar.

Una democracia se construye, entre otras cosas, cuando las diferencias pueden expresarse sin que quienes las manifiestan sean perseguidos por el Estado.

Por eso, cada 16 de septiembre, la memoria vuelve a poner sobre la mesa una pregunta fundamental: ¿qué sociedad queremos construir a partir de las experiencias de nuestro pasado?

Recordar a los estudiantes de La Plata no significa convertir sus historias en una fecha más del calendario. Significa conocer lo que ocurrió, transmitirlo a las nuevas generaciones y comprender por qué la democracia, los derechos humanos y las libertades deben ser defendidos como parte de la vida cotidiana.

Desde la Radio de la Cordillera 105.5, recordar la Noche de los Lápices es también abrir un espacio para la memoria y la reflexión: porque conocer nuestra historia nos permite comprender mejor el presente y asumir la responsabilidad de construir, entre todos, un futuro en el que nunca más la participación, las ideas o los reclamos de una persona sean motivo de persecución y violencia estatal.

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