Un puma mató 244 capones en una semana y crece la preocupación entre productores de la meseta de Chubut

El ataque ocurrió en un establecimiento rural de Gastre y fue dado a conocer por el intendente de Gualjaina, Marcelo Limarieri. Productores advierten sobre el impacto de la depredación y la situación cada vez más compleja de la actividad ovina.

La presencia de pumas y otros depredadores vuelve a generar preocupación entre productores ganaderos de la meseta de Chubut. En los últimos días se conoció un caso ocurrido en la zona de Gastre, donde un productor aseguró que un solo puma mató 244 capones en apenas una semana.

El episodio fue relatado por el intendente de Gualjaina, Marcelo Limarieri, quien puso el caso como ejemplo de las dificultades que atraviesan actualmente los productores de la región.

Un ataque que provocó una pérdida millonaria

De acuerdo con el relato difundido, los animales se encontraban en un cuadro preparado para la esquila cuando fueron atacados por el felino. La pérdida de 244 animales en pocos días representa un fuerte impacto económico para un establecimiento ganadero de la meseta.

La situación se suma a otros problemas que afectan a la producción ovina, entre ellos las condiciones climáticas, la disponibilidad de agua, los costos de producción y la depredación sobre las majadas.

Limarieri señaló que algunos productores enfrentan un escenario que dificulta cada vez más sostener la actividad y que, en determinados casos, termina provocando una reducción de los animales o incluso el abandono de los campos.

La preocupación por la pérdida de majadas

El problema de los ataques de pumas no es nuevo en la región. Productores y dirigentes rurales vienen planteando desde hace tiempo las pérdidas ocasionadas por la depredación de animales.

Desde el sector también se ha mencionado que las pérdidas de majadas pueden alcanzar porcentajes importantes en determinados establecimientos. Estas cifras corresponden a estimaciones y reclamos del sector productivo y no a un relevamiento oficial general para toda la provincia.

A la presión de los depredadores se suman las dificultades económicas que atraviesa la ganadería ovina en la Patagonia, una actividad fundamental para numerosas familias rurales.

El costo de sostener la producción ovina

Otro de los datos mencionados por Limarieri está relacionado con el valor de los animales y el tiempo necesario para recuperar una majada.

Según explicó, un vientre ovino puede representar actualmente una inversión cercana a los $250.000, mientras que su reproducción requiere tiempo antes de generar un nuevo animal y obtener producción de lana.

En ese contexto, la pérdida de decenas o cientos de animales por ataques de depredadores tiene un impacto que va mucho más allá del valor inmediato de cada ejemplar: también afecta la capacidad futura del establecimiento para mantener y recuperar su producción.

Una problemática que atraviesa a la meseta

El caso de Gastre vuelve a poner en el centro de la discusión la situación de los productores de la meseta de Chubut, donde la actividad ganadera enfrenta múltiples dificultades.

La depredación por pumas, las condiciones climáticas, los costos y el despoblamiento rural forman parte de una problemática que preocupa a las comunidades vinculadas históricamente con la producción ovina.

El ataque que terminó con 244 capones muertos en una semana se convirtió así en una muestra del impacto que puede tener la presencia de depredadores sobre un establecimiento productivo y reavivó el reclamo de los productores por medidas que permitan sostener la actividad ganadera en la región.

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