El INTA exoneró a Virginia Aparicio, la científica que investigó los efectos de los agroquímicos

La investigadora coordinó en Argentina el proyecto internacional SPRINT, que estudió la exposición a plaguicidas en personas y ambientes. La sanción generó cuestionamientos de sectores científicos y su defensa rechaza las acusaciones administrativas.

El Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) resolvió exonerar a Virginia Aparicio, investigadora especializada en el estudio de plaguicidas y sus efectos sobre el ambiente. La decisión se formalizó mediante la Resolución 366 y provocó cuestionamientos de sectores de la comunidad científica.

Aparicio participó en investigaciones sobre la presencia de agroquímicos en personas, alimentos y ambientes. En Argentina, coordinó el proyecto internacional SPRINT, una iniciativa financiada por la Unión Europea que analizó la exposición a productos fitosanitarios en distintos países.

Por qué el INTA exoneró a Virginia Aparicio

La sanción se originó en un sumario administrativo relacionado con la gestión del proyecto SPRINT. Entre los cuestionamientos formulados por el organismo figuran presuntas irregularidades en la participación de colaboradores, el manejo de información y los procedimientos administrativos vinculados con la investigación.

La defensa de Aparicio rechaza las imputaciones y cuestiona la proporcionalidad de la medida. Además, sostiene que el proyecto contaba con conocimiento institucional y plantea recurrir la decisión por las vías correspondientes.

La controversia también generó críticas de investigadores y sectores ambientalistas, que expresaron preocupación por las consecuencias que la sanción podría tener sobre el desarrollo de la ciencia pública en Argentina.

Qué descubrió la investigación sobre los agroquímicos

El proyecto SPRINT estudió la exposición a mezclas de plaguicidas mediante el análisis de muestras biológicas y ambientales.

En Argentina, participaron 73 personas de zonas rurales y urbanas del sudeste bonaerense, con muestras recolectadas en localidades como Balcarce, Necochea, Tres Arroyos y Mar del Plata.

Entre los resultados informados, se detectó glifosato en el 84% de las muestras de orina analizadas de los participantes argentinos. El estudio también identificó diferentes plaguicidas en muestras biológicas, polvo domiciliario, alimentos y dispositivos utilizados para evaluar la exposición cotidiana.

Los investigadores buscaron determinar cómo las personas entran en contacto con distintas sustancias químicas y cuál es la magnitud de esa exposición. La detección de residuos, por sí sola, no demuestra que hayan provocado enfermedades en los participantes.

La sanción reabre el debate sobre la ciencia pública

La exoneración de Virginia Aparicio puso en discusión el funcionamiento de los organismos científicos, los procedimientos disciplinarios y las condiciones en las que se desarrollan las investigaciones sobre agroquímicos.

Mientras el INTA fundamentó la decisión en presuntos incumplimientos administrativos, la defensa y sectores de la comunidad científica cuestionaron la medida y plantearon interrogantes sobre sus implicancias.

Las acusaciones sobre una posible motivación política fueron sostenidas por sectores críticos de la sanción, pero no deben presentarse como un hecho demostrado.

El caso continúa abierto al debate público y a las acciones que pueda impulsar la investigadora para intentar revertir la decisión.

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