Cannabis medicinal en Lago Puelo: cultivo, preparados y asistencia para pacientes

Yolanda Naim, integrante de la Gestión de Cannabis Municipal y del Consejo Consultivo de Cannabis de Lago Puelo, explicó cómo funciona la iniciativa, que incluye acompañamiento a pacientes, elaboración de preparados, huertas y reproducción de especies nativas.

En Lago Puelo, el proyecto de cannabis medicinal busca acompañar a pacientes y familias, promover el acceso seguro y gratuito y desarrollar un esquema de trabajo comunitario. La iniciativa tiene como antecedente la Ordenanza Municipal 7320, sancionada en 2020, que establecía la creación de un consejo consultivo y de un primer cultivo comunitario.

La propuesta no pudo concretarse inicialmente. Con la llegada de la gestión encabezada por Iván Fernández, se solicitó una mesa de trabajo para retomar lo establecido en la normativa y avanzar con su implementación.

El Consejo Consultivo de Cannabis está integrado por médicos, pacientes, familiares, terapeutas, enfermeros e ingenieros agrónomos. Algunos participan como colaboradores externos y otros forman parte de un espacio de trabajo permanente.

Ante la necesidad de establecer una autoridad de aplicación, se creó mediante una resolución municipal la División de Gestión de Cannabis Medicinal y Cáñamo Industrial. Esta área permite realizar el seguimiento y las auditorías de los espacios de cultivo, además de establecer vínculos con instituciones científicas y bancos de genética registrados.

Cómo acompañan a pacientes y familias

El equipo trabaja con personas que ya cultivaban cannabis y necesitan regularizar su situación, así como con quienes se acercan por primera vez. El procedimiento comienza con un registro y un formulario de admisión, a partir del cual se realiza la vinculación con un médico según las necesidades de cada paciente.

En los casos de personas que ya cultivaban, el acompañamiento contempla la vinculación médica y la orientación sobre los permisos correspondientes, sus alcances y limitaciones. También reciben consultas de quienes buscan otras alternativas porque sus tratamientos no les dan resultado o les generan efectos secundarios.

El proyecto mantiene vínculos de trabajo con la Universidad Nacional de la Patagonia San Juan Bosco, a través del Instituto de Biotecnología, y con bancos de genética registrados en el Instituto Nacional de Semillas (INASE). El intercambio incluye información sobre el proceso de cultivo, desde la germinación hasta los análisis de las plantas y sus derivados.

Huertas, agricultura regenerativa y especies nativas

La iniciativa también integra proyectos de agricultura regenerativa, huertas y recuperación de espacios de cultivo. El equipo acompaña a vecinos que necesitan poner en funcionamiento sus invernaderos y comparte semillas de acelga, lechuga, kale y tomates adaptados a las condiciones de la zona.

Además, trabaja con la Bioescuela, un proyecto provincial vinculado a la Secretaría de Trabajo. Allí realizan la captura y reproducción de microorganismos del bosque para aplicarlos en los suelos, con el objetivo de favorecer la biodiversidad y contribuir a la prevención de plagas.

Parte de los alimentos producidos se comparte entre las personas que colaboran con las actividades. Como el trabajo del consejo consultivo es ad honorem, la producción también tiene un destino comunitario. Entre los objetivos se encuentra donar alimentos a la Casita de los Abuelos u otros espacios que los necesiten.

Otro eje es la reproducción de especies nativas. Algunas plantas llevan cuatro o cinco años de desarrollo y luego se colocan bajo ejemplares nodriza, que generan condiciones para favorecer su crecimiento.

Elaboración de preparados y seguimiento del cultivo

En otro espacio funciona una sala donde se elaboran y dosifican preparados, como cremas y tinturas. El equipo busca registrar la mayor cantidad posible de información sobre cada etapa, desde el sustrato y el agua utilizados hasta las enmiendas orgánicas y sus análisis.

La trazabilidad permite hacer un seguimiento del cultivo y de los productos derivados. La información se comparte con el Instituto de Biotecnología mediante informes que incluyen datos sobre germinación, selección genética y análisis de las plantas y sus preparados.

La intención es que los productos que se dispensen desde el municipio se elaboren íntegramente en el laboratorio. Al mismo tiempo, buscan enseñar a los pacientes a preparar cremas o aceites en sus hogares para que puedan adquirir autonomía.

Un proyecto con enfoque solidario

La iniciativa tiene como prioridad el acceso seguro, legal y gratuito al cannabis medicinal para los vecinos de Lago Puelo. Aunque recibieron propuestas de empresas y organizaciones de otras provincias, el equipo busca mantener el enfoque comunitario.

“Siempre que se pueda llegar a hacer algo tiene que priorizarse lo que es el acceso seguro, legal y gratuito a las personas de acá de la comunidad de Lago Puelo”, explicó Naim.

A futuro, el proyecto busca generar un espacio educativo y turístico en el que los visitantes puedan conocer las distintas etapas del desarrollo de una planta. La propuesta también apunta a que quienes se acercan por primera vez aprendan a cultivar por sus propios medios.

La intención es desarrollar una actividad complementaria que ayude a sostener el trabajo principal: el acompañamiento a pacientes y familias, la promoción de la autonomía y el acceso comunitario al cannabis medicinal.

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