Alerta ambiental en Chubut: hallaron más de 20 aves marinas muertas y crece la preocupación por los varamientos de ballenas

La aparición de pingüinos, cormoranes y gaviotas sin vida en la costa de Puerto Madryn se suma a los recientes hallazgos de ballenas muertas en Puerto Madryn y Puerto Pirámides. Especialistas intensifican los estudios sanitarios, realizan necropsias y preparan análisis de agua y moluscos para determinar las causas de la mortandad. Por ahora, no se confirmó que ambos episodios estén relacionados.

La costa de Chubut atraviesa días de preocupación por la aparición de distintos animales marinos muertos. Al registro de varias ballenas sin vida en las últimas jornadas se sumó el hallazgo de más de veinte aves marinas muertas en Puerto Madryn, una situación que vuelve a poner el foco en la salud de los ecosistemas costeros y la necesidad de esclarecer qué está ocurriendo.

El caso de las aves fue advertido por vecinos durante una recorrida por el paseo costero, en el tramo comprendido entre el Parador Cero Uno y el sector de Praia. Entre los ejemplares encontrados había pingüinos, cormoranes y gaviotas en diferentes estados de descomposición. Hasta el momento, no se difundieron resultados concluyentes sobre las causas de estas muertes.

En paralelo, los equipos científicos y las autoridades continúan con el monitoreo de las ballenas francas australes halladas sin vida en las costas de Puerto Madryn y Puerto Pirámides. La sucesión de episodios motivó la intensificación de los controles sanitarios y la recolección de muestras para investigar las posibles causas.

Ballenas muertas en Chubut: intensifican los estudios sanitarios

El operativo de seguimiento de los cetáceos es llevado adelante de manera coordinada por la Red de Fauna Costera, el Plan de Monitoreo Sanitario de la Ballena Franca Austral, la Secretaría de Ambiente y el Ministerio de Turismo, junto con los municipios de Puerto Madryn y Puerto Pirámides.

En el marco de estas tareas, los especialistas realizan necropsias y toman muestras de los ejemplares para efectuar estudios científicos y microbiológicos. El objetivo es establecer qué provocó las muertes y determinar si los distintos casos responden a una misma causa o a factores diferentes.

Además, se prevé avanzar progresivamente con el muestreo de agua y moluscos de los golfos Nuevo y San José. Estos análisis permitirán evaluar variables ambientales y sanitarias que podrían aportar información relevante para la investigación.

La recolección de muestras requiere una planificación específica, debido a las condiciones de acceso, el estado de los animales y las necesidades logísticas de cada procedimiento.

Qué se sabe sobre la bacteria detectada en ballenatos

Una de las líneas de investigación apunta a determinar si los ejemplares encontrados recientemente presentan alguna relación con episodios anteriores de mortandad.

En análisis realizados previamente a ballenatos se detectó la bacteria Erysipelothrix rhusiopathiae, asociada a cuadros de septicemia. Sin embargo, de acuerdo con la información difundida sobre la investigación actual, los ejemplares adultos examinados recientemente no presentan, por ahora, indicios preliminares que permitan vincularlos con ese mismo cuadro bacteriano.

Esta diferencia es importante porque impide atribuir todos los casos a una única causa sin contar con pruebas suficientes. Los estudios continúan para determinar si existe un patrón sanitario común entre los ejemplares o si las muertes responden a circunstancias distintas.

Los resultados de las necropsias y los análisis de laboratorio serán fundamentales para avanzar en el diagnóstico.

Marea roja y toxinas: otra hipótesis bajo investigación

Entre las posibilidades que se analizan se encuentra una eventual relación entre la mortandad de ballenas, su alimentación y las condiciones del ecosistema marino.

En particular, los especialistas evalúan la posible presencia de toxinas vinculadas a floraciones de microalgas nocivas, un fenómeno conocido como marea roja. Algunas de estas floraciones pueden producir sustancias tóxicas que ingresan en las cadenas alimentarias y afectan a determinados organismos marinos.

Por ese motivo, los análisis de agua y moluscos de los golfos Nuevo y San José pueden aportar información para evaluar esta hipótesis.

No obstante, no se puede afirmar que la marea roja sea la responsable de los varamientos recientes sin resultados específicos que lo demuestren. La investigación debe establecer si existe presencia de toxinas, en qué concentraciones y si los hallazgos permiten relacionarlas con las muertes.

En Chubut, los registros oficiales de monitoreo de marea roja incluyen análisis de toxinas en muestras, una herramienta relevante para el seguimiento de las condiciones sanitarias del ambiente marino.

Más de veinte aves marinas muertas en Puerto Madryn

El hallazgo de las aves agrega otro interrogante a la situación ambiental que atraviesa la costa. Los ejemplares encontrados incluyen pingüinos, cormoranes y gaviotas, especies que forman parte de los ecosistemas marinos y costeros de la región.

Por ahora, no hay evidencia concluyente que permita establecer si las muertes de estas aves están vinculadas con los varamientos de ballenas. Aunque ambos episodios se registraron en un período cercano, la coincidencia temporal no demuestra que compartan un origen.

Para esclarecer lo ocurrido será necesario contar con información sobre las especies afectadas, el estado de los ejemplares, posibles lesiones, resultados de laboratorio y condiciones ambientales de los sectores donde fueron encontrados.

La investigación sobre las aves también deberá determinar si se trata de casos aislados o de un episodio de mortandad que requiera medidas específicas de seguimiento.

Retiran los restos y piden evitar el contacto con los animales

Mientras avanzan los estudios, las autoridades mantienen las tareas de vigilancia, manejo de los varamientos y retiro de los restos de los animales bajo los protocolos correspondientes.

Estos procedimientos buscan resguardar la seguridad de los equipos de trabajo, prevenir posibles riesgos sanitarios y permitir que los especialistas realicen las evaluaciones necesarias.

Ante la presencia de ballenas, pingüinos, cormoranes, gaviotas u otros animales marinos muertos, se recomienda no tocarlos ni manipularlos, mantener alejados a niños y mascotas y dar aviso a las autoridades ambientales o municipales.

También es importante respetar los perímetros delimitados durante los operativos y evitar acercarse a los ejemplares mientras se realizan las tareas de inspección y retiro.

Una investigación clave para la fauna marina de Chubut

La aparición de más de veinte aves marinas muertas y los recientes varamientos de ballenas mantienen la atención sobre la costa chubutense. Los estudios sanitarios, las necropsias y los análisis ambientales serán determinantes para establecer qué ocurrió y si existe algún factor común entre los episodios.

Por ahora, las causas continúan bajo investigación y no se confirmó una relación directa entre la mortandad de aves y la de cetáceos. La prioridad es reunir evidencia científica que permita distinguir las distintas hipótesis y determinar si existe algún riesgo para la fauna y el ecosistema marino.

Los resultados que surjan de los próximos análisis permitirán conocer con mayor precisión el alcance de estos episodios y definir las medidas de seguimiento que correspondan.

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