Zona Fría: cómo cambia el régimen y cuánto podrían aumentar las facturas de gas

El nuevo esquema concentra los descuentos en el precio del gas en boca de pozo e incorpora topes de consumo según la zona climática. Un informe del CEPA analizó cómo impactan los cambios según cada perfil de usuario.

El régimen de Zona Fría, establecido por la Ley 27.637, atraviesa un proceso de reordenamiento que modifica la forma en que se aplican los beneficios sobre las facturas de gas. Un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA) analizó los cambios y su impacto según los distintos perfiles de usuarios.

Según el estudio, la tarifa residencial está integrada por cuatro componentes principales: el Precio del Gas en el PIST, que representa entre el 35% y el 45%; la distribución o VAD, entre el 25% y el 35%; el transporte, entre el 5% y el 10%; y los impuestos y tasas, que representan entre el 20% y el 25%.

Uno de los principales cambios consiste en la concentración del descuento en el PIST. Mientras que en el esquema anterior la bonificación del 30% o 50% alcanzaba el total de la factura, incluidas las redes y los impuestos, ahora se restringe al precio del gas en boca de pozo.

De esta manera, los componentes correspondientes a distribución, transporte y cargos fijos se abonan al 100%. A esto se suma la implementación de bloques de consumo, que establecen un tope mensual o “consumo base” según la zona climática, mientras que el consumo excedente se factura a tarifa plena de mercado.

Cómo impactan los cambios de Zona Fría según cada usuario

El informe del CEPA analiza el impacto económico de la modificación según cada perfil. Para los jubilados y titulares de AUH que queden excluidos por no cumplir con los nuevos criterios o por pertenecer a zonas no patagónicas, la eliminación del beneficio del 50% implica, según el estudio, un incremento del 100% en la tarifa.

En el caso de los usuarios residenciales generales que pierdan el descuento del 30%, el informe calcula un incremento del 43% en la factura final como consecuencia de la eliminación de la bonificación.

Para quienes mantengan el beneficio del 30%, pero pasen a recibirlo únicamente sobre el PIST, CEPA estima un incremento de bolsillo del 25,7%. Como ejemplo, el informe plantea una factura teórica de $100.000 que pasa de un pago de $70.000 a $88.000.

Por su parte, los usuarios que conserven el beneficio de Zona Fría del 50%, entre ellos los ubicados en zonas como Patagonia, Puna o Malargüe, mantienen ese porcentaje formal, aunque ya no se aplica sobre los costos de red ni los cargos fijos. Según CEPA, esta modificación representa un incremento de bolsillo del 60%.

Zona Fría alcanza al gas pero no a la electricidad

El informe también señala que la Ley de Zona Fría alcanza exclusivamente a los servicios de gas natural por red y gas envasado.

La tarifa de energía eléctrica no está incluida en este régimen, debido a que se regula de manera independiente mediante los cuadros tarifarios provinciales y la segmentación del RASE.

El análisis del CEPA expone así los cambios en la metodología de aplicación de los descuentos y las proyecciones sobre el impacto que tendrá el nuevo esquema en las facturas de los distintos perfiles de usuarios.

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo no será publicada.


*