Una paciente oncológica denunció problemas con Seros por una medicación de altísimo costo

Lucía, una paciente con cáncer en estadio IV y con discapacidad a raíz de un ACV, relató las dificultades que atraviesa para garantizar la cadena de frío de una medicación oncológica de altísimo costo. Tras denunciar que se sintió sola y desamparada, recibió una respuesta de la Unidad del Gobernador de Chubut y aseguró que comenzaron las gestiones para resolver el traslado y la conservación del tratamiento.

Una situación de extrema vulnerabilidad

Lucía atraviesa una compleja situación de salud. Luego de sufrir un accidente cerebrovascular (ACV) que le provocó parálisis del lado izquierdo del cuerpo, le detectaron cáncer en estadio IV. A raíz de la enfermedad, debió someterse a una cirugía de urgencia en la que le extirparon los ovarios, el útero y parte del tejido que recubre los intestinos.

Desde entonces, realiza un tratamiento oncológico que implica importantes efectos secundarios y requiere traslados periódicos a Esquel para recibir la medicación correspondiente.

Sin embargo, además de enfrentar la enfermedad, debe resolver un problema fundamental: cómo retirar y conservar el medicamento hasta el momento de su aplicación.

La cadena de frío, una preocupación central

Según relató, anteriormente contaba con un automóvil para retirar la medicación en Lago Puelo, adonde llega desde Buenos Aires. Cuando dejó de disponer del vehículo, comenzó a depender de la ayuda de amigas y de gestiones realizadas por el área de Servicio de Asistencia a la Víctima (SAV, según la denominación que deberá confirmarse) y su equipo de trabajo social, a quienes agradeció públicamente.

La situación se volvió todavía más compleja porque no cuenta con un generador eléctrico para mantener la medicación refrigerada ante eventuales cortes de luz.

Durante un tiempo, sus vecinos Ana y Sofía la ayudaron utilizando su propio generador, lo que le permitió conservar el medicamento bajo las condiciones necesarias. Pero cuando se mudaron, Lucía perdió esa posibilidad y quedó nuevamente sin una alternativa segura.

La paciente explicó que el medicamento no puede perder la cadena de frío y que, por su elevado costo y las características del tratamiento, no debería quedar bajo su responsabilidad personal sin contar con los medios adecuados para conservarlo.

El desacuerdo por la responsabilidad del traslado

Ante esta situación, se había planteado una articulación con el Hospital de El Hoyo para retirar la medicación en Lago Puelo y mantenerla refrigerada hasta el día del tratamiento.

Lucía señaló que inicialmente le habían ofrecido esa posibilidad, pero posteriormente recibió un correo electrónico de la dirección del establecimiento en el que, según su testimonio, le indicaron que el hospital no era responsable de conservar el medicamento y que esa obligación correspondía a su obra social, Seros.

La respuesta la dejó en un escenario de profunda angustia. La paciente explicó que no cuenta con recursos económicos para comprar un generador ni con una red familiar que pueda hacerse cargo de esa tarea.

Además, advirtió que cada aplicación del medicamento tiene un costo aproximado de 80 millones de pesos, según indicó durante la entrevista.

“Me vi totalmente desesperada, sola y abandonada”, expresó al describir lo que sintió frente a la falta de una solución concreta.

La intervención de la Unidad del Gobernador

En medio de la preocupación, Lucía se comunicó con otra paciente oncológica de la Comarca, Rebeca, con quien comenzó a compartir las dificultades que enfrentan para acceder a respuestas de la obra social y de las instituciones involucradas.

La situación llegó a la Unidad del Gobernador de Chubut, donde fue atendida por María José Milianianco. Según contó Lucía, la funcionaria se comprometió a comunicarse con Seros para gestionar el traslado de la medicación que se encuentra en Lago Puelo y garantizar que llegue a PROSATE Esquel, donde recibe el tratamiento.

La paciente aseguró que recibió el mensaje de que debía quedarse tranquila, ya que se estaban ocupando del tema. También señaló que le indicaron que las próximas dosis deberán llegar al lugar donde se realizan las aplicaciones, sin que ella tenga que manipular o trasladar personalmente una medicación de semejante costo y complejidad.

El avance representa un alivio para Lucía, aunque el punto central será que las gestiones se traduzcan en una solución efectiva y sostenida para esta dosis y las que deba recibir en el futuro.

El agradecimiento a quienes la acompañaron

Durante la entrevista, Lucía destacó especialmente el acompañamiento del equipo de trabajo social de El Hoyo, de su jefe Luis Amarfil y de la trabajadora social Clara, cuyo apellido mencionó como Goyenechea, aunque deberá confirmarse su escritura correcta.

También agradeció a Rebeca por compartir su experiencia y ayudar a visibilizar las dificultades que atraviesan las personas que necesitan tratamientos oncológicos.

Su testimonio expone una problemática que va más allá de una gestión administrativa: la necesidad de que el acceso a un tratamiento de alta complejidad esté acompañado por una logística segura, una adecuada conservación de la medicación y una respuesta coordinada entre la obra social y las instituciones de salud.

Para Lucía, el compromiso recibido abre una expectativa de solución. Ahora, la prioridad es que la medicación llegue en las condiciones adecuadas y que pueda continuar su tratamiento sin tener que enfrentar, además de la enfermedad, la incertidumbre de no saber cómo conservar la próxima dosis.

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