Detectan niveles elevados de fluoruro en el agua de la meseta de Somuncurá: qué reveló un estudio del CONICET

Una investigación científica analizó 54 muestras de pozos, vertientes y arroyos de Río Negro y Chubut. En algunas aguas subterráneas se registraron concentraciones de hasta 8 miligramos por litro, por encima del valor de referencia para el consumo humano.

Una investigación del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) puso el foco sobre la calidad del agua en la meseta de Somuncurá, una extensa región de la Patagonia que abarca sectores del centro-sur de Río Negro y el centro-norte de Chubut.

El trabajo detectó concentraciones elevadas de fluoruro en distintas fuentes de abastecimiento y advirtió que, en la mayoría de los casos analizados, los valores superaron los 1,5 miligramos por litro, referencia establecida para el agua destinada al consumo humano.

El estudio fue desarrollado por especialistas del Instituto Patagónico para el Estudio de los Ecosistemas Continentales (IPEEC-CONICET), junto con investigadores de otras instituciones científicas. Los resultados fueron presentados en el Congreso Argentino de Hidrogeología, realizado en Mar del Plata.

Analizaron 54 muestras de agua en la meseta de Somuncurá

Para conocer la distribución del fluoruro en la región, el equipo recolectó y analizó 54 muestras provenientes de pozos, vertientes y arroyos.

Los resultados mostraron diferencias importantes entre las fuentes estudiadas. Las concentraciones más elevadas aparecieron en las aguas subterráneas, donde se registraron valores de hasta 8 miligramos por litro.

Estos datos son relevantes para una región en la que numerosas poblaciones dependen de fuentes naturales de agua para el abastecimiento cotidiano. La investigación permite identificar sectores que requieren mayor atención y aporta información para evaluar la calidad del recurso hídrico.

¿Por qué hay fluoruro en el agua?

Los investigadores explicaron que el fenómeno tiene un origen principalmente geológico. A medida que el agua circula por el subsuelo, entra en contacto con rocas y minerales que pueden liberar fluoruro y aumentar su concentración.

En la meseta de Somuncurá existen formaciones volcánicas y otros materiales geológicos que contienen minerales capaces de aportar este elemento al agua.

Además, el tiempo que el agua permanece bajo tierra y las reacciones químicas que se producen durante su recorrido influyen en las concentraciones finales. Por eso, dos fuentes ubicadas en una misma región pueden presentar características muy diferentes.

Este proceso se conoce como contaminación geogénica, porque el origen de la sustancia está relacionado con las condiciones naturales del terreno y no necesariamente con una actividad industrial o humana.

No toda el agua de Somuncurá presenta los mismos niveles

Uno de los aspectos centrales del estudio es que la calidad del agua varía según su procedencia y el recorrido que realiza.

De acuerdo con los resultados presentados por los investigadores, las vertientes ubicadas entre los basaltos de la meseta generalmente presentan concentraciones bajas de fluoruro y pueden ser aptas para el consumo.

Sin embargo, a medida que el agua se aleja de las nacientes y atraviesa terrenos con otras características geológicas, los niveles pueden incrementarse y superar los valores de referencia.

Por este motivo, los especialistas destacan la importancia de analizar cada fuente de abastecimiento de manera individual, sin generalizar los resultados a toda la meseta.

Qué riesgos puede representar para la salud

El fluoruro es un elemento que, en determinadas concentraciones, puede contribuir a la salud dental. Sin embargo, la exposición prolongada a cantidades excesivas puede generar efectos perjudiciales.

Entre las consecuencias asociadas se encuentran la fluorosis dental, que puede producir alteraciones en el esmalte de los dientes, y la fluorosis esquelética, que afecta los huesos en casos de exposición elevada y sostenida.

La Organización Mundial de la Salud y el Código Alimentario Argentino establecen un valor de referencia de 1,5 miligramos por litro para el fluoruro en el agua de consumo humano.

Superar ese valor no significa que una persona vaya a desarrollar una enfermedad de manera inmediata, pero sí representa una señal de alerta que requiere evaluar la exposición y la calidad del agua utilizada.

La importancia de controlar las fuentes de abastecimiento

Los resultados de la investigación aportan información para mejorar el conocimiento sobre los recursos hídricos de la Patagonia extraandina, una región donde las condiciones climáticas áridas y la geología pueden influir en la disponibilidad y calidad del agua.

El desafío es identificar qué fuentes presentan concentraciones elevadas, realizar controles periódicos y garantizar que las comunidades puedan acceder a agua segura.

El estudio también destaca la necesidad de profundizar los análisis en las aguas subterráneas, debido a que la información disponible sobre algunas perforaciones todavía es limitada.

La investigación del CONICET constituye un aporte científico para comprender cómo interactúan el agua y las rocas en la meseta de Somuncurá. Sus resultados refuerzan la importancia de contar con estudios específicos antes de determinar si una fuente de agua es adecuada para el consumo humano.

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